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Síntesis de la belleza argentina, Adriana Brodsky asegura
que a «la Bebota» se la llevaron los años.
Más pensante y meditadora, hoy todo lo hace por sus
hijos. Atrás quedaron las luces del teatro y la exposición
desmesurada. Hoy conduce un programa turístico por
cable que recibe apoyo del Estado y se exporta a toda América
Latina. »La Bebota», ya una mujer hermosa y madura.
Fue un símbolo de belleza que marcó a toda una
generación, también modelo, actriz, y más:
la recordada «Bebota» de Olmedo, un estigma que
todavía le pesa pero lleva con orgullo. Sin la adrenalina
de otros tiempos, hoy hace cable y radio. Luce espléndida,
impecable. En un encuentro con Agencia NOVA habló de
casi todo («Las cosas íntimas, de pareja y familia,
no las charlo con nadie», advierte en un momento: «Me
preservo»), sabe marcar las reglas, trazar una línea
divisoria entre lo público y lo privado: entre lo que
evalúa sano y lo que necesita resguardar para reparo
de su integridad y la de sus dos hijos. Más paciente
y con 48 años, Adriana Brodsky sabe lo que quiere,
pero no lo quiere ya.
-¿En
qué estás trabajado Adriana? -Estoy en
radio y hago un programa turístico en cable («El
Parador», por Plus Satelital), que ya tiene cuatro temporadas
y con el que viajamos por todo el país, hablando con
los lugareños, mostrando los paisajes y la gente de
la Argentina.
-La TV
abierta, ¿no te interesa, o no hay lugar para vos?
-Ummmm, no. pasa que el cable llega Nueva York (a gran parte
de América Latina) y la TV de aire no. Y justamente
el tipo de difusión a la que apunta el programa que
hago, está vinculado al turismo receptivo. Queremos
que afuera sepan lo que tiene y pasa en nuestro país:
sus cualidades, opciones y ofertas en turismo. Motivo por
el que el programa funciona mejor en cable que en aire, ese
es el motivo. -El turismo es eje de gobierno,
¿recibís
apoyo? -Sí, nos esponsorea la Secretaria
de Turismo de la Nación y recibimos apoyo de organismo
vinculados. Y esto es algo bueno y muy necesario, pensá
en la cantidad de viajes que hacemos, hospedajes, moverse
de aquí para allá, los equipos, en fin: un trabajo
de locos, que es bueno tenga respaldo.
-¿Y
de su par bonaerense? -No. Con ellos no tenemos ningún
tipo de relación pese que la provincia de Buenos Aires
es muy rica en turismo, y sus destinos son permanentemente
reflejados en nuestro programa. Bebota no, Brodsky Adriana
Brodsky («La Bebota», para el argentino memorioso)
cambió la televisión abierta por el cable hace
tiempo, y hace algunos meses conduce un ciclo en una FM porteña.
Alejada
de la pantalla chica -dice que por decisión propia-,
reparte su tiempo entre la familia y el trabajo.Siempre hermosa,
con una silueta admirable, quiere dejar atrás el papel
que hace veinte años la convirtiera en ese poderoso
símbolo sexual, que junto a Alberto Olmedo deleitaban
al país desde «No toca botón».Brodsky
recuerda que pasó muy buenos años de trabajo
y rescata la suerte que tuvo: «Disfruté porque
no sólo gané mucho dinero, sino que pude trabajar
con gente que nunca imaginé, no sólo a nivel
popular sino a nivel humano, como Olmedo y (Javier) Portales».
-Un verdadero
cambio: de bebota a promotora del turismo argentino -Me
costó mucho trabajo cambiar mi imagen y dedicarme a
esto. Tuve que empezar a remar de nuevo y no me fue nada fácil,
porque nadie apoyaba un cambio de imagen para que quede en
el pasado la bebota que hice cien años atrás;
y lo único que me proponían era hacer revista.
Yo sola me abrí camino.
-¿Estás
cómoda con tu nuevo perfil y trabajo? -Hago un
programa que lleva más de 20 horas de edición.
Nosotros no tenemos un escritorio y ponemos las imágenes
atrás, es decir, vamos al lugar: hago rafting, me subo
a una vaca, estoy arriba de una montaña, me muero de
frío, me muero de calor, me ahogo, me lastimo. cero
producción, sin maquillaje. ¡pero me encanta!
-¿Por
qué dejaste de lleno el teatro y la gran exposición
de la tv de aire? Lo abandoné porque creo que
todo tiene un ciclo y siempre los aproveche a full.
Fueron muchos años de explotación total de mi
imagen, y lo que quiero aprovechar son mis hijos y mi familia.
La Bebota
o la Brodsky (lo mismo da), se impone como una mujer que sabe
bien lo que quiere, pero sin apuros. Porque asegura que busca
el disfrute y la tranquilidad de su familia y el trabajo,
pero no a cualquier costo: «No voy ponerme en pelotas
por un poco más de dinero o exposición. Eso
ya pasó, ahora están mis hijos y hay muchas
cosas para hacer».-
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